Por qué muchas empresas no saben cuánto venden realmente

Hay algo que me sigue llamando la atención después de años trabajando con negocios.

Muchas empresas venden.

Facturan.

Tienen movimiento.

Pero no saben realmente cuánto venden.


Y no hablo de la cifra de facturación.

Eso lo suelen saber.

Hablo de algo más importante:

no saben cuánto ganan
no saben qué funciona
no saben qué parte del negocio es rentable


El problema de ver el negocio por partes

El problema suele empezar aquí.

Intentamos ver el negocio de forma aislada.

La facturación por un lado.
La contabilidad por otro.
Las ventas por otro.
Los gastos por otro.


Y al final no somos capaces de conectar todo.

No sabemos:

  • qué está generando ingresos
  • qué está generando gastos
  • qué parte del negocio es rentable

Y sin eso, todo lo demás es intuición.


Cuando la intuición sustituye a los datos

He visto situaciones bastante curiosas.

Empresarios que decían que para que el negocio fuera rentable tenían que “cobrar el IVA dos veces”.

Cuando en realidad lo que estaban haciendo era aumentar márgenes… sin entender muy bien por qué.


Otros que decían:

“Mientras haya dinero para pagar sueldos, todo va bien”.


Y claro, eso puede funcionar durante un tiempo.

Pero no es una forma de gestionar un negocio.


Porque un negocio no debería aspirar solo a mantenerse.

Debería aspirar a crecer.


El problema de conformarse

Esto es importante.

Un negocio que no crece, se estanca.

Y cuando se estanca…

alguien crece más.


Y cuando alguien crece más, tu negocio empieza a caer.


Y cuando cae…

se muere.


Y entonces ya no hay empleados.
Ni estabilidad.
Ni tranquilidad.


Por eso es tan importante entender bien los números.


Facturación no es beneficio

Aquí hay una confusión muy común.

Confundir facturación con beneficio.

Confundir ingresos con rentabilidad.


Puedes facturar mucho…

y ganar poco.


Puedes tener dinero en la caja…

y que el negocio vaya mal.


Y al revés.

Puedes tener momentos con menos liquidez…

y que el negocio esté creciendo bien.


La falsa sensación de que todo va bien

Uno de los mayores peligros es este.

Pensar que todo va bien porque hay dinero.


Cuando en realidad:

no se están controlando los gastos
no se están midiendo las inversiones
no se está entendiendo la rentabilidad


Y eso genera una falsa sensación de seguridad.


El problema de no medir

La raíz de todo esto suele ser bastante simple:

no medimos.


O medimos mal.


O usamos herramientas genéricas que no están adaptadas al negocio.


O directamente no nos paramos a entender los datos.


No imputamos bien los gastos.
No sabemos de dónde vienen los ingresos.
No analizamos qué acciones funcionan.


Y entonces no hay nada que leer.


Cuando el marketing entra en juego

Esto se ve muy claro en marketing.


Invertimos en distintos canales:

radio
redes sociales
campañas
acciones puntuales


Pero no sabemos cuál funciona mejor.


Recuerdo muy bien esto trabajando en concesionarios.

Se invertía mucho en radio.

Porque “siempre se había hecho así”.


Pero los resultados… brillaban por su ausencia.


Y al mismo tiempo, con mucha menos inversión en redes sociales, llegaban más leads.

Y más ventas.


Pero si no lo mides bien…

no lo ves.


Un ejemplo muy simple (y muy potente)

Esto es algo que hicimos y que funciona muy bien.

Un sistema muy básico.


Un bote.

Con piedrecitas de colores.


Cada color representa un canal.

Rojo → valla publicitaria
Verde → redes sociales
Amarillo → radio


Cada vez que se genera una venta…

se añade una piedra.


Y al cabo del tiempo, tienes algo muy visual.


Ves claramente:

de dónde vienen las ventas
qué funciona
qué no


Pero además tiene algo importante.

No es solo dato.

Es emocional.


Ves 200 piedras.

Y sabes que eso son 200 familias que han comprado.


Y eso ayuda mucho al equipo.

A entender.

A implicarse.

A ver por qué se hacen las cosas.


La clave: entender el negocio con datos

Al final, todo se reduce a esto.

Un negocio necesita basarse en datos.


No en sensaciones.

No en intuiciones.

No en lo que “parece”.


Datos.


Saber:

  • qué funciona
  • qué no
  • dónde invertir
  • qué mejorar

Y no solo a nivel global.

También en cada parte del negocio.


Entonces, ¿qué debería hacer un negocio?

Empezar simple.


Pero empezar.


Entender:

de dónde viene cada cliente
qué canal funciona mejor
qué inversión tiene retorno
qué no


Y a partir de ahí, construir.


Reflexión final

Vender no es suficiente.

Facturar no es suficiente.


Si no entiendes lo que está pasando dentro de tu negocio…

vas a tomar decisiones a ciegas.


Y eso, a largo plazo, siempre se paga.

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